Un criminal de una ONG casi nos estafa

A veces el destino te enseña acerca de las peores cosas mediante pequeñas dosis, y otras, las cosas más simples las aprendes con mucho dolor. En esta ocasión si hubiera cometido un error las cosas hubieran podido salir bastante mal.

Fue hace tantos años, creo que 2014, no recuerdo exactamente como llegamos ahí, pero la historia empieza en que fuimos a las oficinas de una ONG, la cual requería unas computadoras, así que fuimos personalmente a presentar nuestra empresa, con el objetivo de brindar nuestros servicios, que en ese tiempo eran mucho más amplios, pues iban desde tecnología, hasta diseño web e imprenta.

El dueño era un hombre pequeño, visiblemente prepotente y de mal carácter, pues lo escuche discutir en su oficina sin discreción alguna, y nosotros no éramos los únicos visitantes ahí presentes. Sin embargo, eso no me intimido en lo más mínimo, y luego entre a hablar con él, comentándole todo en lo que podíamos apoyarle, entonces me interrumpió y levantando la voz me dijo “al grano, mucha huevada, necesito urgente 20 computadoras, asi que ve avanzando, las traes y acá te pago”.

Yo tenía 24 en ese entonces pero no era cualquier persona, no era un empleado, ni un vendedor que va visitando negocios, era el dueño de mi empresa, y me estaba presentando de igual a igual, entonces le dije:

Con todo respeto estimado, esto no es una licitación del estado como para exigir contraentrega, queremos atender su pedido, pero si queremos trabajar juntos debemos llegar a un acuerdo justo, si no confía en nosotros como para brindar un adelanto del 50%, lo cual es entendible, no es problema, podemos atender su pedido uno por uno hasta que confié y califique nuestro trabajo, pero que en ninguna parte le van a dar ninguna computadora sin un adelanto, así que si desea pensarlo o mandar a alguien a cotizar equipos, está en su derecho, pero recuerde que usted mismo me dijo que lo necesita con urgencia, y ninguna tienda o empresa va a venir a buscarlo y brindarle el mismo servicio que nosotros le estamos brindando.

Y la verdad es que, aunque me hubiera dado un 50% de adelanto, en ese entonces no hubiera tenido capital suficiente para las 20 computadoras, mi tarjeta de crédito apenas tenía S/. 4000, así que su desconfianza me venía bien, porque pedidos más pequeños si podía manejarlos.

Afortunadamente no solo me pidió uno, sino 3 equipos, pero tenía que ver el tema con su socio llamado Carlos, ya que él se iba a encargar de dar el visto bueno, así que se atendió el pedido, se trajo los equipos, nos pagaron, y nos pidieron uno más, pero esta vez que nos pagarían en unos días, luego de pensarlo accedí, ya que una secretaria que trabaja ahí también nos pidió una máquina para su domicilio, y que se la entregáramos ahí en la oficina, por lo que estaríamos yendo periódicamente.

Todo iba bien, sin embargo llegado el día, no nos pagaron, el socio se lavaba las mano diciendo que no era culpa suya que es el otro que no suelta, y excusas por el estilo.

Después de tanta insistencia y de ir constantemente, Carlos (el socio) pago la PC de su bolsillo, según él, y el monitor lo pagarían en unos días. Pero resulta que paso algo en esos días que no me hubiera imaginado, según lo que me contaron, los socios se pelearon y ya no estaban dejando ingresar a nadie, incluso la secretearía nos contó que incluso su PC se había quedado adentro, y que no le habían pagado.

Entonces no sé cómo se me ocurrió buscar en internet el nombre del sujeto, y lo que encontré fue muy inquietante, resulta que el respetable individuo se había quedado con el dinero de un proyecto de carreteras en Huancayo, y se vio en un video como la DIRINCRI lo captura mientras el muy descarado estaba comiendo su ceviche. Dicha noticia tenía como un año aproximadamente, así que no tengo idea como seguía libre, y como diablos se le permitió tener una ONG a su nombre.

Y en ese momento me sentí afortunado al no haber accedido a brindarle más equipos, si bien es cierto no me pagaron un monitor, pero, realmente pudo haber salido mucho peor. Semanas después se comunicó conmigo Carlos, y me dijo que requería equipos, que no me preocupara que él se iba a ser cargo de la deuda de su ex socio.

Y dicha relación duro varios meses, sin embargo, al final ya empezaron a pasearnos con los pagos, y el estar insistiendo y visitándolos para que cumplieran con el pago me termino por aburrir y una vez nos pagaron, ya no volví a atender más sus pedidos. Y decidimos nunca más relacionarnos con ninguna ONG.

Lo que aprendí de todo esto es… nunca aceptar un trato, por más buena confianza que dé, sin antes un adelanto, nunca endeudarse por encima de sus posibilidades por atender un pedido. Y otra cosa muy importante es buscar antecedentes, ya sea por el nombre de la persona o empresa, las personas que engañan y estafan siempre lo vuelven a hacer, peor cuando tienen practica y experiencia, pues saben que la ley no funciona y ya pierden el miedo.

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